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Tres artículos: Medio ambiente y conflicto armado; Editoriales sobre el proceso de paz con las Farc; y Acción colectiva y asentamientos en Cali. Memorias, 2018.

Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

sábado, 4 de junio de 2022

RODOLFO HERNÁNDEZ Y ÁLVARO URIBE: DOS VIEJOS SIN SABIDURÍA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Rodolfo Hernández Suárez es fruto de una construcción mediática. De eso no hay duda. Eso sí, hay que decir que su irrupción en el escenario electoral fue aupada por el uribismo, sector de poder que le apostó a ganar con Federico Gutiérrez, pero también con el procaz exalcalde de Bucaramanga; por supuesto que hay que darles crédito a los especialistas en marketing político, pues construyeron en poco tiempo una figura política que, aunque grotesca, logró calar en lo más básico, iletrado y poco civilizado de la sociedad colombiana. Que haya gente formada y estructurada que los acompañen, en especial al ingeniero Hernández, responde más a intereses económicos y cálculos políticos, que a una lógica comportamental fundada en la comprensión de sus nefastas formas de asumir el poder. Y no se descarta, por supuesto, algún nivel de mezquindad y un denodado antipetrismo.

Hernández comparte con Álvaro Uribe esas mismas circunstancias, eso sí, hay que decir que el ascenso del hijo de Salgar se dio en unas condiciones contextuales bien diferentes a las que hoy enfrenta como candidato presidencial el basto, violento y ordinario exalcalde de la ciudad de Bucaramanga.

Eso sí, no insistiré en esta columna en el “proyecto de país” que dice tener Hernández Suárez, como tampoco en el oscuro legado del “presidente eterno”. No. Dedico estas líneas a la condición de viejos que comparten estos dos políticos.

Tanto Uribe como Hernández envejecieron sin haber alcanzado un nivel intelectual que les permita exhibir una mediana sabiduría. Tendrán experiencias que contar y muchas mañas, pero muy poca capacidad para actuar con cordura y sapiencia. Y es así, porque son hijos de padres y madres maltratadoras y de una sociedad que desdeña de los viejos, pero evita que los sueños de los jóvenes se alcancen a través de la educación y el ingenio. De igual manera, son el resultado de un sistema capitalista y de un régimen de poder que subvaloran el buen juicio y el trabajo intelectual. Uribe y Hernández odian a los profesores, en especial, a aquellos que, a través del pensamiento crítico, deconstruyen sus mendaces discursos. Por el contrario, ambos exaltan la viveza y la capacidad para sacar ventaja de los demás. Son curtidos mañosos, con una especial inteligencia para manipular las leyes y las conciencias.

Insisto, Hernández y Uribe llegaron al ocaso de sus vidas no solo imputados por delitos graves de corrupción, sino con niveles muy bajos de sabiduría. Qué triste final el de estos personajes de la vida política del país: buscando el poder para frenar la acción de la justicia.

Lo más triste de todo es que fueron y son aún ejemplo para muchos ciudadanos colombianos que los ven como referentes de éxito. Acumular riqueza y amasar grandes fortunas, a través de artimañas y “jugaditas” les evitó el trabajo y la angustia de asumir la vejez como una etapa reflexiva, angustiante no por saber que la muerte se acerca, sino por la obligación de llegar a la senectud habiendo convertido la experiencia de vivir, en una sabiduría de alcance universal.

Qué miserables son hoy las vidas de Uribe y Hernández. Ambos, envilecidos por el poder, en lugar de aportar a la reconstrucción de la nación, decidieron consolidar emporios familiares; en vez de jugársela por liderar procesos civilizatorios soportados en el respeto de las diferencias, le apostaron a recrear disímiles formas de violencia y exclusiones. Los dos, amigos de los atajos, son acérrimos enemigos de las instituciones y de la institucionalidad estatal. Uribe, por ejemplo, jamás estuvo interesado en comportarse como un estadista. Su baja altura moral y su acomodaticia ética, apenas si le permitieron obrar como un “rufián de esquina”, calificativo preciso con el que Juan Manuel Santos le dio el lugar merecido a quien se formó para mandar, no para gobernar. 

Ambos, poco leídos, son la más clara representación de una sociedad que no lee; son vástagos del machismo, de la ruindad, de la incapacidad para dialogar; de la misoginia que florece en la sociedad conservadora que aún somos. Son, Uribe y Hernández, insignes representantes de esa Colombia de machos cabríos que prefieren los golpes, los puños y la bala, a la entrega dialogada de argumentos. Insisto, qué miserable manera de envejecer.


Imagen tomada de semana.com


1 comentario:

  1. Excelente análisis de este par de bandidazos que agazapados hoy se unen para seguir enriqueciéndose mientras burlan la justicia. Son como dos gotas de agua.

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Comunicador Social- Periodista, Especialista en Humanidades C; Politólogo

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Cali- Colombia, Valle del Cauca, Colombia

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