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Tres artículos: Medio ambiente y conflicto armado; Editoriales sobre el proceso de paz con las Farc; y Acción colectiva y asentamientos en Cali. Memorias, 2018.

Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

sábado, 16 de abril de 2022

FREDDY RINCÓN Y LA CONSTRUCCIÓN MEDIÁTICA DE UNA TRAGEDIA NACIONAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A raíz de la muerte violenta en accidente de tránsito del jugador de fútbol Freddy Eusebio Rincón Valencia, la gran prensa colombiana, los noticieros de televisión, en particular, le dieron al hecho noticioso el carácter de tragedia nacional. Por ese camino, desecharon o dejaron en el olvido hechos que, igualmente noticiosos, están más cerca de asumirse como una tragedia nacional porque dan cuenta de crímenes de Estado, como el de los 11 civiles que cayeron en el operativo militar en una vereda de Puerto Leguízamo, Putumayo. O quizás, el desvío del arroyo Bruno en La Guajira, para extraer carbón. Y otros tantos que harían interminable esta columna.

De manera interesada y exagerada, la gran prensa convirtió la muerte del “Coloso de Buenaventura” en una desventura para todo el país. Estas decisiones y acciones periodísticas y editoriales se explican por varios factores que es preciso resaltar, con miras a comprender los alcances del cubrimiento noticioso.

Lo primero que busca una empresa mediática es rating. El deceso de Freddy Rincón les aseguraba a los medios masivos, en particular a los noticieros de televisión, el anhelado consumo y viralización de las imágenes y los testimonios logrados. Eso sí, había una condición que el jugador mismo les garantizaba: previamente había sido elevado a la condición de Héroe, por el histórico y agónico gol que Rincón le convirtió a la selección alemana, en el marco del Mundial de 1990. Por ello, las ya viejas imágenes de ese gol y la narración circularon sin control, no solo para hacernos recordar los bellos momentos vividos, sino para engrandecer lo hecho por Rincón Valencia.

Al tener ya al Héroe fallecido y con el tono lastimero que genera la muerte, la gran prensa solo debía seguir el guión de siempre: generar pesar, reflejar el dolor de familiares, amigos y aficionados y por supuesto, remover el patriotismo, ese que solo se despierta para festejar goles, pero que se critica cuando se trata de defender la soberanía estatal; o cuando las comunidades ancestrales y campesinas se levantan para rechazar los TLC, por considerarlos proyectos de muerte. Cuando así sucede, esa misma prensa que hoy lamenta la partida del gran jugador de fútbol, se encarga de criminalizar esas luchas colectivas, siguiendo el guión que el régimen de poder les impone.

Quizás por efectos de los mismos medios, los gobiernos local y regional optaron por declarar días cívicos por el fallecimiento del reconocido jugador de fútbol. El poder político no puede quedarse por fuera de la construida y pasajera tragedia nacional, de allí que las declaratorias de días cívicos por parte de la alcaldía de Cali y la gobernación del Valle del Cauca terminan por validar la acción mediática.

Una vez posicionado el hecho noticioso, con su despliegue se logran ocultar varias circunstancias o hechos: el primero, la responsabilidad de quien conducía el vehículo en el que viajaba Rincón y que provocó el accidente por no atender la luz roja del semáforo. A pesar de la intención de informar sobre ese asunto, primó el cubrimiento, exagerado y espectacular del fallecimiento de Rincón Valencia, pues nada puede manchar la memoria del Héroe nacional. Periodistas y directores de medios tienen claro que la sociedad colombiana, infantilizada y muy dada a medir los problemas con un doble rasero, necesita de Héroes que les ayuden a sus miembros a sobrellevar las pesadas angustias de vivir en un territorio en el que el Estado y su élite económica, social y política, no son un referente moral y ético para las grandes mayorías, pues los guía un ethos mafioso.

Y el segundo hecho que se oculta con el espectacular cubrimiento, contradictoriamente, es el del carácter contingente de la vida. Vida y muerte son dos caras de la misma moneda, pero la prensa se encarga a diario de ponerla como un asunto trágico, cuando en lo que se debería de insistir es en ese carácter circunstancial. Quizás de esa manera, sea más fácil hacer entender que somos co-responsables de la vida de otros, en particular cuando decidimos irrespetar las señales de tránsito.

Convertir en tragedia nacional la partida del afamado jugador de fútbol sirve para ratificar lo selectivo que podemos llegar a ser como sociedad frente al dolor y al reconocimiento de lo que realmente constituye una tragedia nacional: que las fuerzas militares asesinen niños, indígenas, campesinos y mujeres embarazadas.  No pretendo desconocer la tristeza y el dolor que la muerte de Rincón pueda generar en los hinchas del fútbol y en los periodistas deportivos, pero soslayar crímenes de Estado, cometidos por aquellos que previamente la misma prensa eleva al estatus de Héroes, no debería ser el camino que siga el periodismo.

Y finalmente, por más espectacular que sea el cubrimiento de la muerte y de las exequias de Rincón Valencia, no les alcanza a medios y periodistas para ocultar el racismo que cientos de miles de colombianos practican a diario en sus vidas. Cali, la sucursal del Cielo, también opera como una agencia del racismo estructural que como sociedad exhibimos. Ocultar esa circunstancia también es parte del juego mediático.

Paz en la tumba de Freddy Rincón, fortaleza a su familia para superar el dolor y sabiduría para comprender que detrás del espectacular cubrimiento periodístico, hay una élite racista, la misma que usa esa animadversión étnica, para extender en el tiempo la pobreza, el abandono y al violencia en la Buenaventura que vio nacer al “Coloso”.



Imagen tomada de colombia.as.com

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Comunicador Social- Periodista, Especialista en Humanidades C; Politólogo

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Cali- Colombia, Valle del Cauca, Colombia

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