Nueva publicación

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Tres artículos: Medio ambiente y conflicto armado; Editoriales sobre el proceso de paz con las Farc; y Acción colectiva y asentamientos en Cali. Memorias, 2018.

Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.
Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

jueves, 16 de mayo de 2019

LA PRENSA Y LA “CRISIS INSTITUCIONAL”


Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Posterior a la decisión adoptada por la Sala de Revisión de la JEP con la que se niega la extradición y se ordena la libertad inmediata de alias Jesús Santrich, periodistas como Juan Roberto Vargas[1], Vicky Dávila[2], Julio Sánchez Cristo y Néstor Morales, entre otros, empezaron a posicionar en sus audiencias una idea que indica  que a partir del fallo que en derecho emitió la Jurisdicción Especial de Paz, Colombia empezó a vivir una insalvable crisis institucional. No. Lo que se generó  fue una crisis política, fruto del enfrentamiento entre dos maneras de entender no solo la extradición y el manejo alternativo de las penas para los combatientes de las Farc, sino de concebir la construcción de una paz estable y duradera. Es decir, la crisis política si bien la genera el fallo de la JEP, ella misma viene asociada de manera natural a la visión de país que tienen unos y otros.  Al final,  la crisis institucional de la que hoy habla la Gran Prensa en Colombia hace parte del conjunto de estratagemas con las que el llamado “uribismo” busca “refundar la Patria”.

Esa representación social del efecto político de la señalada decisión jurídica, tiene como propósito ambientar la única salida que vislumbran  en el  Centro Democrático como Partido, el senador Uribe Vélez y el ahora exfiscal general y sectores empresariales, para derogar la incómoda JEP: la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente[3] (ANC). Es decir, estamos ante un ejercicio periodístico que claramente se ancla al carácter de actores y de agentes políticos[4] que exhiben de tiempo atrás las empresas mediáticas y por supuesto, sus figuras más destacadas (verdaderas vedettes[5]), presentadores y directores de medios.

Los esfuerzos por deslegitimar el trabajo de la JEP de Néstor Humberto Martínez Neira (NHMN) cuando fungía como Fiscal General de la Nación, encuentran hoy eco en unos medios y periodistas que al parecer no son conscientes de los riesgos que conlleva encaminar al país hacia la salida que el “uribismo” viene planteando: la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Estamos pues, ante un juego político en el que el oficio periodístico queda comprometido en su ética y en el sentido universal que debería acercar a sus periodistas y a los medios a ser vigilantes y controladores del poder político. Por el contrario, lo hecho por los señalados periodistas pocas horas después de la calculada renuncia[6] del cuestionado Néstor Humberto Martínez, los acerca más al ingrato papel de amanuenses y estafetas de esa parte del Establecimiento que insiste en hacer trizas ese maldito papel que llaman el Acuerdo Final

Por esa vía, entonces, tantos los periodistas como los medios que representan, estarían siendo co-partícipes de un bien diseñado plan con el que se busca generar y consolidar un ambiente hostil contra la JEP y el proceso de implementación del Acuerdo Final II, para finalmente llevar a las audiencias a presionar y a convalidar el llamado a una Asamblea Constituyente. Medios y periodistas serían cómplices del proyecto desestabilizador y desinstitucionalizador que lidera el expresidente Uribe Vélez, en nombre de empresarios, militares, banqueros, ganaderos y  latifundistas que se oponen a que el país sepa la verdad de lo acontecido en más de 50 años de un degradado conflicto armado interno y se logre, en algo, modificar las circunstancias históricas que legitimaron el levantamiento armado en los años 60.

Así entonces, los sectores de la derecha más recalcitrante del país usan a los periodistas para intentar conjurar lo que bien se puede llamar como la Hecatombe II[7] que el “uribismo” ya vislumbra si continúa la JEP tomando decisiones que les incomodan. No quiero imaginar entonces cuando las salas correspondientes de ese mismo tribunal adopten decisiones en derecho que toquen los intereses personales y colectivos de los amigos cercanos al expresidente Uribe[8] y a los sectores de poder económico que lo acompañan en su esfuerzo por deslegitimar al alto tribunal de paz.

Los abordajes y tratamientos periodísticos hechos y dados por los mencionados periodistas el día de hoy a lo dicho por el exfiscal Martínez, ameritan una discusión en las Facultades de Periodismo, incluso en la misma FLIP, porque claramente estos periodistas y las empresas periodísticas que los respaldan tomaron partido y se asumieron como voceros de los miembros de ese sector del Establecimiento que no solo se opusieron al proceso de paz de La Habana, sino que tienen miedo por la verdad jurídica que en la JEP se construya y la verdad histórica que proponga finalmente la Comisión de la Verdad. Miedo que se explica por su participación directa o indirecta en la comisión de crímenes de lesa humanidad, muchos asociados al patrocinio y apoyo económico y político a grupos paramilitares.  

No son buenos estos tiempos para el periodismo colombiano. Solo espero que las audiencias estén en la capacidad de dilucidar lo que realmente se está moviendo detrás de esa “crisis institucional” que periodistas incorporados repiten como si fuera un mantra. Entre menos esas audiencias crean en lo que dicen los señalados periodistas, más difícil le quedará al “uribismo” convocar al “pueblo[9]” para votar a favor de una riesgosa Asamblea Nacional Constituyente.




Imagen tomada de Semana.com 


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