Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

domingo, 6 de mayo de 2018

RETOS DIFERENTES


Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Bien vale la pena discurrir sobre los retos que deberán afrontar los candidatos de la ultraderecha (Vargas Lleras e Iván Duque), los de “centro” Derecha (De la Calle y Fajardo) y el de la Izquierda moderada o Progresista (Gustavo Petro), en el eventual caso de que uno de ellos triunfe en la jornada del 27 de mayo de 2018.

Más allá de las promesas de campaña, que no necesariamente están articuladas a proyectos políticos de riguroso cumplimiento y menos aún están sometidos a eso que llaman el voto programático, hay unos desafíos generales para todos los candidatos y unos muy particulares que solo enfrentaría el candidato de la Colombia Humana.

Me voy a referir a las luchas que deberá dar Petro, en caso de que logre llegar a la Casa de Nariño en su calidad de presidente para el periodo 2018-2022. No quiere decir que los demás candidatos, de llegar al Solio de Bolívar, no deberán afrontar problemas complejos. Lo que sucede es que un triunfo de Duque, Fajardo, De la Calle o de Vargas Lleras no lo asumirán las élites del Establecimiento como un problema, o un reto mayúsculo. No. Por el contrario, el Establecimiento sabe que los candidatos de la ultraderecha, derecha y el “centro” derecha, están para continuar las históricas prácticas políticas con las que este Régimen se ha sostenido desde 1819.

De llegar Petro a la Presidencia, deberá luchar contra una enorme oposición de un sector de las Fuerzas Armadas que, atrincherado en los sueños maltrechos de la lucha contrainsurgente, apelará a todas las formas de lucha para desestabilizar a un gobierno de Izquierda, en particular porque no se aceptará que sean gobernados por un exguerrillero. Y en particular, por un ex miembro del M-19, grupo que se burló de los Militares con el robo de las armas del Cantón Norte y al que no le perdonan los hechos del Palacio de Justicia[1]. Sector castrense que contará con el odio que los generales retirados de Acore[2] acumulan de tiempo atrás, el mismo que han dedicado para desestimar y no aceptar  responsabilidades militares, políticas y económicas por no haber derrotado al “enemigo interno” y por permitir la degradación[3] moral de los uniformados que se vieron envueltos en actos de corrupción administrativa y los que, por acción u omisión, permitieron que se dieran hechos ignominiosos como el asesinato de civiles para “legalizarlos”[4] luego como guerrilleros muertos en combate.

Entre tanto, agentes económicos de la sociedad civil, asustados, incómodos o molestos con un eventual triunfo de Petro Urrego, podrían aliarse con la Derecha internacional y con la CIA, para planear el rápido derrocamiento de quien hoy tiene la opción histórica de derrotar, por la vía política, al Establecimiento que las Farc y el ELN, y las otras guerrillas, no pudieron someter con el uso de las armas. Ya pasó con Salvador Allende[5] en 1973. Y aunque hay circunstancias históricas y coyunturales distintas, una victoria de Petro se daría en medio de una pendiente reconciliación nacional, circunstancia esta en la que se soportan resquemores y prevenciones de sectores de la opinión y del empresariado hacia quien se levantó en armas en los años 70.  

Ya se escucha decir de estudiantes de colegios y universidades que, ante un eventual triunfo de Petro, sus familias abandonarían el país ante el riesgo de “convertirnos en Venezuela”[6]. Este tipo de “advertencias” dejan entrever un profundo desconocimiento del proyecto político del candidato de la Colombia Humana, así como un sentimiento profundo de miedo y odio ante un candidato de la Izquierda moderada, que busca transformar esas circunstancias históricas que para sectores acomodados de la sociedad colombiana hacen parte del paisaje y por lo tanto,  devienen normales y naturales: alta pobreza, discriminación, concentración de la riqueza y de la tierra en pocas manos y la entronización de un ethos mafioso en todas las esferas de la sociedad y del Estado, que se manifiesta en una insoportable corrupción pública y privada.

Si Petro Urrego logra traducir las multitudinarias concentraciones en votos y hacerse con la Presidencia, deberá enfrentar, además, a las mafias que están enquistadas en todas las instituciones del Estado. Mafias clientelares que dejaron Uribe, Vargas Lleras, Ordóñez Maldonado y que pondrán a funcionar congresistas liberales, conservadores, de Cambio Radical, del Partido de la U, entre otros, y que muy seguramente participarían de acciones de sabotaje institucional, ordenados por sus jefes políticos, ante el triunfo del ex alcalde de Bogotá.

A lo anterior, se suma que Petro gobernaría con un Congreso adverso, lo que le daría márgenes débiles de gobernabilidad, sino media un pacto político con los sectores más retrógrados del Establecimiento y por supuesto, con la clase empresarial, incluyendo al poderoso banquero, para que las ejecutorias del proyecto político de la Colombia Humana no terminen en problemas de viabilidad institucional.

Así entonces, los retos de Petro como presidente son de un enorme calado, pues al sacudir las estructuras de un Establecimiento que jamás sufrió derrota alguna, de inmediato se pueden activar reacciones y acciones que bien podrían tramitarse por fuera de la institucionalidad. En cualquier sentido, se espera madurez, responsabilidad, civilidad y un enorme carácter democrático en las instancias de poder tradicional de darse un triunfo de Gustavo Francisco Petro Urrego.

Si por el contrario, a la Casa de Nariño llega uno de los candidatos opcionados de la ultraderecha, el Establecimiento respirará más tranquilo. Eso sì, habrá que esperar cómo tramitarán las molestias, miedos y el enorme susto que Petro le viene provocando a sus más connotados miembros.




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