Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

lunes, 9 de abril de 2018

FÚTBOL FEMENINO Y PIEDAD CÓRDOBA


Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Es ya un lugar común decir que la sociedad colombiana exhibe patrones, juicios, actos de poder, simbolismos, símbolos y comportamientos propios de una cultura machista, que reduce a la Mujer a un objeto de consumo sexual y por supuesto, a la reproducción humana. Es decir, las mujeres solo sirven, para una parte importante de la sociedad colombiana, para tener hijos, cocinar y para dar placer a los hombres.

En esta columna aludo a dos hechos que, mirados desde  esa circunstancia contextual, deberían hacernos reflexionar como sociedad alrededor del lugar que le damos a la Mujer. El primer hecho es deportivo y tiene que ver con la memorable actuación de la Selección Femenina de Fútbol  de Mayores que representa al país en la Copa América. Los apabullantes triunfos de las muchachas de la Selección no dieron para abrir emisiones de noticieros de televisión y mucho menos para titulares en las tapas de la prensa escrita.

La subvaloración noticiosa obedece a la aplicación de unos criterios de noticiabilidad que pretendidamente los periodistas, los manuales de periodismo y los propios medios dicen que son universales[1]. Pero la verdad es que no es así: los criterios con los que se elevan al estatus de noticia unos hechos y se les niega a otros la condición de lo noticioso, son acomodaticios y caprichosos no solo porque periodistas y editores los aplican de manera discrecional, sino porque el discurso de lo periodístico-noticioso, y sus agentes, están anclados a la cultura. Y ya sabemos que nuestra cultura es profundamente machista.

Si por el contrario, las goleadas en un certamen de esa categoría tuvieran como protagonistas a los hombres de la Selección de Mayores, noticieros y prensa escrita ya los hubieran elevado a la condición de “Héroes nacionales”. Pero no, se trata de una Selección Femenina y ello no amerita mayor despliegue.

Quienes no ven machismo alguno en la subvaloración del hecho deportivo, aducen que el fútbol femenino apenas comienza a hacerse popular, situación que de inmediato condiciona el proceso de elevación al estatus de noticia de lo realizado en la Copa América por las muchachas del combinado nacional. Suman al discutible argumento, que aún no existe un público numeroso (aficionados) que despierten interés en los anunciantes.

El otro hecho es político. Se trata de la renuncia de Piedad Córdoba a su aspiración presidencial. La ex congresista liberal adujo que se siente discriminada por la gran prensa que jamás la invitó a los debates con los candidatos presidenciales hombres. En la revista Semana se lee que “su fórmula vicepresidencial, Jaime Araujo, fue el encargado de la antesala, denunció que Córdoba fue víctima de discriminación por ser mujer, afrodescendiente y por sus ideas políticas[2].

Sin duda, en los casos de Piedad Córdoba y el de la también candidata presidencial, Viviane Morales, hubo discriminación por parte de los medios masivos y de los actores de la sociedad civil que programaron y auparon debates a los que sí fueron invitados los candidatos hombres más opcionados, de acuerdo con las encuestas.

En lo que toca a Piedad Córdoba, se pudieron sumar varias prácticas discriminatorias: una, de orden étnico, que, soportada en el racismo  y en prácticas de discriminación racial, permiten excluirla por “ser negra”. La segunda, por su condición de Mujer. Esta sociedad de Machos no soporta ni siquiera la posibilidad de que una Mujer pueda orientar los destinos del Estado. La tercera, por ser de izquierda. Es decir, sobre Piedad Córdoba recaen tres fobias que sirven muy bien para caracterizar a la sociedad colombiana: odia a los afros (a los negros, gritarán millones), a las Mujeres y a la “gente de Izquierda”.

Muchos dirán que el periodismo deportivo si destaca a los deportistas afrocolombianos que dejan en alto el nombre del país por sus triunfos en varias disciplinas. Pero ese cubrimiento particular no alcanza a matizar o a encubrir lo que el periodismo político suele hacer con mujeres “incómodas”, para la cultura dominante, como Piedad Córdoba.

Valdría la pena reflexionar sobre los casos aquí expuestos y examinarnos como sociedad alrededor del lugar que estamos dispuestos a reconocer a las Mujeres, superando miedos, taras y prácticas de exclusión por razones étnicas, “orientación” sexual o ideas políticas. Y avanzaremos como sociedad plural y respetuosa de las mujeres y de las diferencias, cuando la Prensa y los periodistas, políticos y deportivos, entiendan que el ejercicio periodístico sirve para darnos cuenta cuán “Modernos” somos. Y está claro, que tanto el Estado, como la sociedad, devienen profundamente pre modernos.


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