Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

martes, 20 de febrero de 2018

Las luchas ideológicas de la sustentabilidad


Por Germán Ayala Osorio, estudiante doctorado en regiones sostenibles

La discusión contemporánea alrededor del discurso de la sustentabilidad o la sostenibilidad, emerge y se sostiene en acciones conducentes a repensar el Desarrollo y por esa vía, buscar alternativas que llevan a la Humanidad a estadios quiméricos de pos desarrollo; o quizás a encontrar quiebres y ajustes a un modelo de vida económica, social y política complejo, que se reinventa con las críticas que recibe,  las oleadas de cambio que lo  confrontan  de tiempo atrás;  y por supuesto, con sus propias maneras de resistir los embates discursivos y las protestas de ambientalistas y ecólogos políticos cada vez mejor  informados y amparados en la complejidad de los problemas y los conflictos socio ambientales que produce y reproduce la crisis civilizatoria de la que habla Enrique Leff, consecuencia clara de un desarrollo avasallador e incontrastable.

Aparentemente, con el discurso de la sustentabilidad queda superada la mirada y las lógicas lineales de lo que se llamó el desarrollo sostenible. Esta nueva apuesta discursiva y práctica, se enfrenta, de un lado, a la inercia del desarrollo, en particular a la etapa del neo extractivismo y reprimarización de la economía que exhiben varios países latinoamericanos entre ellos Colombia, en el marco de un proceso globalizador y globalizante del que se sirve el desarrollo para consolidar sus lógicas binarias; y del otro lado, a la difícil tarea de superar o proscribir, si es el caso, la ideología del progreso, tal y como la entiende Eagleton, citado por Gudynas, quien la asume como una “categoría en un sentido relacional, brindando una base  de organización  para las creencias, subjetividades y valores de los individuos  con lo que se genera  y reproduce  un cierto orden social  en sus múltiples dimensiones, desde lo individual a lo institucional[1].

A pesar de  que el discurso y la apuesta por la sustentabilidad o sostenibilidad devienen con un carácter interdisciplinar con el que se supera, aparentemente, el sentido y la perspectiva unidimensional del desarrollo sostenible, su mayor dificultad radica en que sigue atado al desarrollo como “problema inicial” a superar, sin que realmente se expongan, con claridad, cuál es ese “nuevo modelo” que lo remplace y cuáles son esas nuevas circunstancias que harían posible mantener o superar los ideales de progreso (ideología del progreso, anclada a una visión hegemónica de desarrollo) y las disímiles emocionalidades que surgen por la capacidad de comprar y vender que cada ciudadano tiene, adquiere o asume,  independiente de su condición socio-económica.

De allí que la lucha por la sostenibilidad  se va cerrando, inexorablemente, en una batalla conceptual… y lo que interesa es ir desentrañando cómo los conceptos se van incorporando en los imaginarios sociales y en los discursos  de actores contrastados[2]. Por ello, insisto, en que estamos ante un debate ideológico de extrema importancia, complejo y muy difícil de asumir, especialmente en quienes han logrado internalizar un sólido imaginario de “progreso”.

Adicionalmente, el debate político y académico que libran los aupadores de la sustentabilidad con el objetivo de posicionarlo como un “ente” ideológico tan transversal como el desarrollo, se enfrentan a sociedades en las que “el desarrollo es todavía un sueño anhelado pero también combatido: una idea que se despliega, para enseguida recibir críticas y cuestionamientos, se adapta, y se reconfigura bajo una nueva versión que se presenta como superación de la anterior, pero que vuelve a sumirse en la crisis al poco tiempo[3]. De esta forma, ese anhelo que se presenta legítimo es uno de los retos discursivos e ideológicos que enfrenta el discurso de la sustentabilidad, en su carrera por posicionarse de la misma manera como el Desarrollo lo logró desde los tiempos de la Revolución Industrial, y con el eficaz impulso de las posguerras mundiales y el consecuente triunfo del capitalismo.

Es en el escenario ideológico en el que se debe librar la lucha por posicionar el discurso de la sustentabilidad. Una vez se avance en ese ámbito, es posible que la sustentabilidad como discurso ético, gane terreno hasta llegar a permear las lógicas de una racionalidad económica que de un lado, le pone precio a todo, al tiempo que desconoce los proyectos de vida de comunidades que guardan una relación consustancial con la Naturaleza. Esas mismas comunidades indígenas y afros son asumidas por la racionalidad económica tradicional (capitalista), como ciudadanos “incómodos” porque se resisten a articularse a redes y prácticas de consumo.

En todas esas luchas aparece un factor clave: la finitud de la vida humana. Y no se trata de desconocer el problema ontológico que está presente en esta crisis civilizatoria, sino de entender y comprender que para millones de personas en el mundo, su condición finita los va llevando hacia el desinterés por los conflictos socio ambientales y el devenirlo humano; y estos se explica porque finalmente subsiste una naturalizada confianza en que la técnica,  la tecnología y el “ingenio” humano sabrán solucionar y superar los problemas generados por el desarrollo, así ello implique ajustes (extremos, quizás) en la vida cotidiana y en general, soportar las transformaciones de los entornos humanos que ya el cine de Hollywood ha sabido exponer en varias de esas películas “futuristas” en las que el ser humano ha sobrevivido a pestes y al irreversible deterioro de los ecosistemas naturales.

Al final, el discurso de la sustentabilidad debe llevarnos a unas preguntas que el desarrollo y la ideología del progreso, entre otros factores y circunstancias coadyuvaron a enterrar: ¿para qué la vida humana?; ¿cuál es el real sentido de la vida humana?; y, finalmente, ¿qué tan legítimo es mantener la existencia humana, al tiempo que se somete a la extinción y al sufrimiento la vida de otros seres vivos?

Imagen tomada de cano-cristales.com




[1] Gudynas. p. 40.
[2] Leff, Enrique. Discursos sustentables. Siglo XXI. Mèxico, 2010. p. 41-42.
[3] Gudynas, Eduardo. Debates sobre el desarrollo y sus alternativas en América Latina: Una breve guía ortodoxa. EN: Más allá del desarrollo.  Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo. Fundación Rosa de Luxemburgo. Quito, 2011. p..40. 

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