Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

jueves, 26 de octubre de 2017

SUSTENTABILIDAD Y ECONOMÌA ECOLÒGICA

Por Germán Ayala Osorio, estudiante Doctorado en Regiones Sostenibles

Con las evidencias del deterioro ambiental que viene generando de tiempo atrás el actual modelo desarrollo económico, basado en el extractivismo y en los acelerados procesos de transformación ecosistémica, aparecen la Sustentabilidad y la Economía Ecológica (EE) como nuevos campos de lucha y propuestas que apuntan a re orientar el desarrollo, la economía y los principios que guían, en particular, a  una civilización occidental depredadora, consumista y racionalmente comprometida con la búsqueda de una felicidad cada vez más artificial y artificiosa.  

Parecería no tener mayor sentido hablar de sustentabilidad ante el evidente deterioro de ecosistemas naturales-históricos cuyos límites de resiliencia ya están siendo traspasados por la fuerte presión que sobre ellos ejerce un incontrastable antropocentrismo, vehiculizado por los viejos preceptos de la economía neoclásica.  Pero no es así. Hablar de sustentabilidad, entonces, debería de entenderse como una suerte de última oportunidad para aquellos socio ecosistemas que resisten  fuertes perturbaciones de origen antrópico, en el marco de una ciudadanía que no solo le da la espalda a la Naturaleza, sino que soporta y ancla la búsqueda de la felicidad en valores y principios alejados de la solidaridad, el respeto al Otro, o en acciones que buscan anular el principio de precaución y por supuesto, la insistencia en prácticas culturales que alimentan el hedonismo, el individualismo y consolidan el distanciamiento ecológico y ambiental de la especie humana, del contexto natural.

Al emerger la sustentabilidad y la economía ecológica (EE) como esa suerte de última oportunidad para modificar la histórica e inconveniente relación establecida por el Hombre con la Naturaleza, lo que resta por hacer es establecer, reconocer y entronizar la nueva apuesta de relaciones a generar con una Naturaleza transformada y con la presencia de ecosistemas emergentes cuya funcionalidad y sus “nuevos” servicios ecosistémicos desconocemos tanto, o igual, como ignoramos las funciones y las complejas conexiones y cadenas tróficas de aquellos ecosistemas “originales” enfrentados a procesos evolutivos (naturales),  o a fenómenos de sucesión ecológica producidos por la pesada mano del Hombre.

Las ideas que acompañan teleológicamente a estos campos de lucha tienen que ver con vocablos como reconversión, revisión, volver atrás, abandonar, restablecer, recuperar, dejar de lado y detener, entre otros. Todas estas nomenclaturas, al instalarlas en ejercicios prácticos sobre ecosistemas naturales y el propio modelo de desarrollo económico, darían cuenta de una imperiosa necesidad: hay que confrontar sistémica y profundamente el lugar preponderante que la especie humana alcanzó gracias a su inteligencia, poder transformador y a su capacidad para generar aquello sobre lo que sostiene y desde donde legitima su actual forma de estar en el Planeta: la Cultura.  

Así entonces, la vigencia y la posibilidad de acción que requieren la sustentabilidad y la EE para incidir y provocar cambios sustanciales, pasan por decisiones de carácter cultural, entendido este escenario como la cuna en donde todo lo que el ser humano es capaz de crear y re-crear, puede ser modificado, abandonado, proscrito o superado. Y muy seguramente, los cambios que desde ya sugieren los agenciadores de la EE requerirán de orientaciones culturales que implicarán adelantar procesos de toma de decisión complejos y difíciles.  

Propongo, entonces, que lo propuesto por  Lester Brown se asuma dentro de las decisiones que se pueden adoptar en Colombia, país biodiverso que ya entró en la peligrosa espiral de un desarrollo insostenible que no solo fragmenta y pone en riesgo la estabilidad y el equilibrio de valiosos y frágiles ecosistemas, sino que progresivamente va vaciando de sentido la vida de millones de habitantes que padecen tanto la inequidad y los problemas de distribución de la riqueza producida por su ineficiente aparato productivo, como todo tipo de exclusiones, en especial las de origen identitario.

Dice Brown que es necesario:

·         Finalizar la era de las energías no renovables e ir hacia la era de la energía solar, la energía eólica, las celdas de combustible, las pequeñas centrales hidroeléctricas y el hidrógeno. 
·         Hacer una transición hacia la economía del re­ uso y el reciclado de materiales en lugar de la del desperdicio y los desechables. 
·         Cambiar hacia tecnologías de baja intensidad de emisiones, principalmente en los sectores de generación de energía, calefacción y transporte. 
·         Poner fin a la explotación de las minas de oro y minerales, por los grandes costos materiales y de energía, y los impactos contaminantes que se generan. 
·         Promover con radicalidad un sistema impositivo y de subvenciones, al imponer impuestos sobre vertederos, eliminar subvenciones a actividades y sectores que dañan  el  medio ambiente, establecer impuestos al  consumo de combustibles fósiles  y a la deforestación, incentivar las actividades de  conservación y protección de ecosistemas  estratégicos. 
·          Aumentar la productividad en las tierras de cultivo. 
·          Aumentar la eficiencia en el uso del agua. 
·         Proteger los productos y servicios provenientes de los bosques. 
·         Desarrollar sistemas de transporte masivos públicos que predominen sobre el uso del automóvil. 
·         Estabilizar la población, reduciendo la fertilidad humana. 
·         Conseguir que los precios cuenten la verdad ecológica, a través de la incorporación de los costos ecológicos al precio final que paga la empresa y/o el consumidor”.[1]

Eso sì, lo planteado por Brown, para el caso colombiano, pasa por enormes dificultades, que devienen sistémicas, ancladas, por supuesto, a la matriz cultural en donde se produce y se reproduce el ethos mafioso que orienta las relaciones entre particulares y el Estado y claro està, las relaciones sociales, políticas y económicas.  A lo que suma, infortunadamente, el poder, por momentos incontrastable, de la Iglesia Católica y de otras iglesias y congregaciones cuyos discursos y proclamas devienen profundamente insostenibles desde el punto de vista ambiental, al insistir, por ejemplo, en la reproducción humana sin unos mínimos de consideraciones. Y no podemos dejar de señalar el carácter pre-capitalista de una clase empresarial que al tiempo que cree en el mercado (eso sì, reducido a sus intereses y aspiraciones), hace ingentes esfuerzos para extender en el tiempo la captura mafiosa del Estado. Y no podemos dejar por fuera a nuestra clase política, interesada cada vez más en convertir el ejercicio de la política en un mecanismo para su efectivo enriquecimiento.

De esta manera, tanto la sustentabilidad, como la Economía Ecológica en Colombia, son materias pendientes, lo que asegura que la deuda socio-ambiental siga creciendo.


Imagen tomada de wwf.org.co


[1] Brown, Lester., 2007. El reto climático. Artículo publicado por el periódico El Espectador. Semana 
del 15 al 21 de Julio, Bogotá. Citado por Carmenza Castiblanco, en: La economía ecológica, una ciencia en busca de autor. 2007. Volumen 10, número 3. https://www.google.com.co/search?dcr=0&source=hp&ei=4n7yWaXELcqDmQGsnrKQAw&q=economia+ecologica+en+colombia&oq=economia+ecologica&gs_l=psy-ab.1.2.0l10.2205.5205.0.11742.18.12.0.0.0.0.505.2200.2-1j3j1j1.6.0....0...1.1.64.psy-ab..12.6.2197...0i131k1.0.VktU7v4sOmQ Consulta: octubre 26, 22:25 pm).

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