Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

domingo, 27 de agosto de 2017

Disquisiciones sobre el Desarrollo

Por Germán Ayala Osorio[1]

Las críticas al modelo de desarrollo que impuso el proyecto de la modernidad (euro modernidad), llegan a su punto más álgido cuando los efectos negativos producidos por las actividades antrópicas desplegadas a lo largo y ancho del Planeta no solo se hicieron visibles, incontrovertibles y preocupantes, sino que comprometieron y comprometen aún el bienestar de un ser humano que insiste en mirarse por fuera de la Naturaleza.

La aplicación a raja tabla de los principios y valores del proyecto de desarrollo moderno no solo sometió y transformó ecosistemas naturales, sino que permitió la construcción de un modelo ideal de vida (la ciudad y lo urbano), que entronizó culturalmente la idea de que el ser humano efectivamente debía actuar, inexorablemente, por fuera de cualquier consideración sistémica capaz de hacerlo partícipe como especie, de un complejo entramado de relaciones ecosistémicas.

La discusión entonces, alrededor del tipo de desarrollo que se debería agenciar ante  y por problemas climáticos, asociados a un problema de ciclos, pero también, a procesos contaminantes; o por las afectaciones de tipo funcional producidas en ecosistemas fundamentales para la vida del ser humano y de otras especies (vegetales y animales), debe pasar, necesariamente, por la revisión a conciencia del lugar que el ser humano, como especie, está dispuesto a darse dentro de la Naturaleza, lo que de manera clara no solo le pone límites al desarrollo, sino a las expectativas sobre las cuales se legitimó e impuso el actual modelo de desarrollo.

Por esa línea, la discusión pasa por la reconstrucción del aparato institucional[2] que los agenciadores del desarrollo crearon. Es decir, hay que someter a revisión el Estado moderno y la institucionalidad derivada de su actuar que, en casos como el colombiano, deviene corporativo y sujeto a los intereses de una élite poderosa (urbanizadores, ganaderos, latifundistas y agroindustria), poco interesada en discutir què tipo de desarrollo se debería aplicar para un país biodiverso y étnicamente complejo como Colombia.

De igual manera, las nuevas apuestas discursivas alrededor del desarrollo, con o sin el “apellido” sustentable o sostenible, deberían de pasar por la comprensión de un concepto que damos por conocido y comprendido, porque se asume como fruto de un proceso natural, asociado a la evolución técnica, tecnológica y científica que el ser humano ha logrado hasta el momento.

Entiendo el desarrollo[3] a secas, sin “apellido” alguno, a un largo proceso de transformación, natural y cultural que, al hacerse continuo, hegemónico y no relacional, logra modificaciones sustanciales y en muchos casos irreversibles de entornos naturales (históricos), sobre los cuales el ser humano, la especie humana, estableció una relación de dominación (consciente e inconsciente) que no solo justificó las actividades antrópicas desplegadas, sino que lo consolidó como una especie capaz de vivir -asumirse- por fuera de la Naturaleza.

En ese orden de ideas, propongo considerar la noción de desarrollo sostenible o sustentable, mas desde una perspectiva comprensiva, crítica y correctiva de las acciones, decisiones y transformaciones tomadas y alcanzadas en el marco de lo que se conoce como Desarrollo, que desde aquella que pueda proclamar el desarrollo sostenible como un “nuevo” empezar para el ser humano y para la lógica relacional que con dificultades se dio entre aquel y la Naturaleza.

Así entonces, asumo el desarrollo sostenible como un proceso de comprensión, valoración y de análisis crítico de las transformaciones naturales y culturales logradas y alcanzadas en el marco “original” del Desarrollo, tal y como lo impuso el proyecto moderno europeo.

Y no se trata de evaluaciones para insistir en los ya referidos efectos negativos que el ser humano viene dejando en su devenir histórico; de lo que se trata es de repensar política, étnica, social, cultural y económicamente el concepto de Desarrollo, con el propósito de que hacia adelante, las decisiones que se adopten en materia ambiental, se tomen desde una lógica relacional que no solo ponga en la balanza los efectos de la obra ingenieril o la acción de intervención en un ecosistema natural, sino que establezca las finas relaciones internas, entre especies, que co-existen entre el ecosistema a intervenir.

Pensar en un desarrollo sostenible obliga a la revisión conceptual de las nomenclaturas que dieron vida y sostuvieron política e ideológicamente a esa idea universalizante de Desarrollo: crecimiento económico, modernidad, progreso, avance, relaciones Norte-Sur; subdesarrollo y tercer mundo-primer mundo, entre otros.  

Hay que ir un poco más allá y pensar en discusiones filosóficas alrededor del poblamiento, es decir, en controles y auto controles de la natalidad, lo que implica que la Mujer asuma la maternidad como un asunto político que la lleve a decidir si de verdad quiere ser madre, analizando las actuales y complejas condiciones socio ambientales; así como en la conservación de bosques y otros ecosistemas que además de prestar servicios ecosistémicos “tradicionales”, ofrecen una alternativa estética, de goce estético, para unas sociedades urbanizadas que exhiben problemas graves de convivencia y que son síntomas, en muchos casos, del “cansancio” visual que produce una arquitectura y un urbanismo forjado sobre la desaparición de ecosistemas naturales que se pudieron integrar a las obras ingenieriles y arquitectónicas.  La discusión, por supuesto, continúa.




Imagen tomada de eltiempo.com


[1] Estudiante del Doctorado en Regiones Sostenibles, Universidad Autónoma de Occidente, Cali-Colombia.
[2] Arturo Escobar señala que “el <<desarrollo>> hizo posible la creación de un vasto aparato institucional a través del cual el discurso se convirtió en una fuerza social real y efectiva transformando la realidad económica, social, cultural y política de las sociedades en cuestión. Este aparato comprende una variada gama de organizaciones; desde las instituciones de Bretton Woods (BM y FMI) y otras organizaciones internacionales (sistemas de la ONU), hasta las agencias nacionales y locales de planificación y desarrollo”. El desarrollo (de nuevo) en cuestión: algunas tendencias… p. 29. 
[3] Dentro de la definición dada, por supuesto que cuento a las variables económica, política y social, congregadas en la categoría cultura o de lo cultural, como único factor diferenciador de los otros animales.  

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