Nueva Publicación: Investigación sobre dos asentamientos informales de la ciudad de Cali. 2018

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2 asentamientos: Los Samanes del Cauca y Navarro, ubicados en el jarillón del río Cauca.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

lunes, 13 de marzo de 2017

¿CIUDADANOS O FELIGRESES?


Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Desde un anhelado deber ser,  y en el contexto de una democracia restringida, un Estado débil y precario, una sociedad civil atomizada  y una sociedad de masas, el ciudadano colombiano debería de saber diferenciar los ámbitos de lo público y lo privado.  Y en esa misma lógica, tomaría decisiones políticas (electorales, en particular)  basadas en ejercicios autónomos y racionales, frutos a su vez, de la comprensión de la compleja historia política de Colombia.

Pero la realidad es otra. Digamos, entonces, que el ciudadano colombiano promedio actúa en la esfera de lo público, anclado profundamente a  emociones abiertamente irracionales, en especial aquellas articuladas a la tradición, a la moral religiosa, a la  Fe en un Dios castigador, o a las  ideas de Pastores que, a cambio de onerosos diezmos, guían las actuaciones y las decisiones de esos “ciudadanos” cada vez más investidos de feligreses y obedientes borregos y cada vez menos, actuando desde una pleno ejercicio de la ciudadanía.

No hay nada más contrario al espíritu y al concepto de ciudadano, que una persona que deposita su felicidad en un tercero, o que cede su autonomía para que ese tercero, investido de Pastor, le diga qué hacer, por quién votar o cómo afrontar la vida.

Si algo comprendimos los colombianos después del inesperado resultado de la jornada plebiscitaria del 2 de octubre de 2016 es que la Fe en Dios aún guía la vida de millones de compatriotas que ese día, optaron por decirle NO a la refrendación popular del Acuerdo Final (I), guiados por las  “órdenes” de Pastores de varias iglesias, entre estas las  cristianas, que leyeron los acuerdos en clave de doble moral y con el profundo temor que les generó la posibilidad de que el país empezara a caminar sobre senderos de libertad, pensamiento crítico y de reconocimiento de las diferencias, claramente prohibidas en iglesias y sectas afectas a la tradición.

Incapaces de hacer una lectura juiciosa y responsable del Acuerdo Final (I), millones de colombianos dejaron que Pastores homofóbicos les “explicaran” que en el contenido de lo negociado en La Habana  había una inconveniente e inaceptable ideología de género. Y ahora que se avecinan los comicios de 2018, lo más probable es que esos mismos ciudadanos salgan a votar bajo las orientaciones de Pastores - verdaderos avivatos- que nuevamente les dirán que hay que salir a votar a favor de aquellos candidatos que defiendan  la Familia  y que impidan que a este país llegue la peste del castrochavismo.

Cuando una persona paga un diezmo a un Pastor para que aquel guíe su vida y sus decisiones políticas, allí muere el ciudadano y nace un obediente y obcecado feligrés, capaz de defender a dentelladas, si  es necesario, la familia tradicional (Papá, Mamá e hijos), al tiempo que rechaza y niega derechos a la población LGTBI y se opone a la eutanasia, al aborto y al matrimonio igualitario.
Nada más contrario a la idea de ciudadano  que una persona que participa de escenarios electorales- incluye plebiscitos-, anteponiendo a las connaturales disquisiciones que sobre el poder político debería de hacer, infranqueables dogmas de fe y emociones capaces de anular cualquier capacidad de razonar en torno a un asunto público como lo es escoger, en 2018, a quien se comprometa a  respetar e implementar lo acordado en La Habana.  

Ya Alejandro  Ordóñez Maldonado y la diputada Ángela Hernández nos dejan claro cómo moverán a sus seguidores y áulicos en torno a la jornada electoral de mayo de 2018. Insisten en que la familia tradicional, como institución,  está en riesgo gracias al Acuerdo Final. Es decir, para estos dos personajes la ideología de género sigue presente en lo acordado en La Habana. Por lo tanto, el riesgo de convertirnos todos los colombianos en homosexuales impíos, es alto. Por ello, el pre candidato a la presidencia y destituido Procurador (por corrupto),  se erige tempranamente en un salvador de la moralidad, de la Familia y de las buenas costumbres.

Pastores como Ordóñez Maldonado invitan a sus feligreses y a otros, a votar en contra de lo acordado en Cuba entre el Gobierno de Santos y las Farc. Y lo hacen, encubriendo su cruzada, con una supuesta defensa de la Familia, de las buenas costumbres y de la Fe, cuando lo que realmente están defendiendo es el establecimiento mafioso que le permitió al entonces Procurador,  reelegirse, con el concurso del Senado, pasando por encima de la Constitución Política. Está claro que Ordóñez violó la Carta Política porque así se le indicó su DIOS. El mismo que protege a sus amigos corruptos y a los curas pederastas.

Salir a votar en las elecciones presidenciales de 2018 en perspectiva ciudadana, significa poder dialogar, discrepar y analizar; por el contrario, si Usted piensa participar en el ya venidero escenario electoral, en perspectiva de súbdito, borrego o feligrés, entonces no necesita hacer disquisiciones en torno al poder, a la paz y a la política. Bastará con que obedezca al líder espiritual al que de tiempo atrás le viene comprando el oneroso recetario, el mismo que le evita pensar y actuar como un verdadero ciudadano.




 Imagen tomada de jorgegomezpinilla.blogspot.com

4 comentarios:

  1. Buen análisis, pero no escapa al simplismo de considerar que la fe se equipara con la estupidez. Lamentablemente en una sociedad fanática y de extremos ni siquiera los que se consideran objetivos logran poner en relieve las perspectivas que discrepan de sus puntos de vista. El mamertismo tiene distintos matices y se viste con distintas ropas. Con todo, y moderando la generalización que hace el artículo, pone el dedo en la llaga: ser ciudadano implica responsabilidad, por ello existe quien prefiere delegar el "difícil" ejercicio de pensar y "toma" decisiones movido por un "amo". Llámese mamertismo, uribismo o fanatismo, la carencia de ética es una verdadera tragedia social en Colombia. Como escribió Daniel Bell: en el mundo moderno la ideología sustituyó a la ética, y la ideología no es más que “la fachada de interés general y de valores universales que encubre los propios intereses específicos”.

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  2. Buen Articulo que desnuda lo Interno:
    Pues si hay que eliminar de Tajo a los Rojos y Azules del congreso o sea Uribistas y Santistas de esa Coalicionista Irracional y Oligarca de Colombia, también debemos Agregar esa Mano Oscura de la Religión en todas sus Fases de la Emoción y espirita perdido que busca la Salvación pagando unas limosnas a Cambio de la Salvación !!

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